En 1845, en Milán, nació una bebida destinada a convertirse en símbolo de tradición el Fernet. Las primeras botellas eran selladas con robustos moldes metálicos utilizados en la fabricación de sus corchos. Décadas después, esas formas industriales inspirarían las líneas angulares del bisel de Tradizione Su diseño no busca seguir tendencias. Busca rendir homenaje a una época donde los objetos eran construidos para durar generaciones. En su interior, 74 componentes mecánicos trabajan de forma sincronizada para dar vida a un movimiento automático que se alimenta del propio movimiento de quien lo porta. Sin baterías. Sin artificios. Solo ingeniería mecánica en estado puro. La esfera skeleton permite observar el funcionamiento interno del reloj, revelando aquello que normalmente permanece oculto. Cada engranaje visible recuerda que la precisión es el resultado de cientos de pequeñas decisiones ejecutadas correctamente.
